domingo, 9 de septiembre de 2012

una hoguera que el agua aviva, en medio de aquel lugar pacifico tal vez, balas destrozando vida por doquier, malicia, el encanto de mundo, como árbol sin agua mueren a diario cuerpos sedientos y almas en busca de de argumentos que valgan lo que las mentes hoy no han de lograr. luces en el camino que se han de apagar y has de seguir con el brillo de esos ojos llenos de esperanza que en medio del delirio iluminan el camino, una fe que la razón abandona a la orilla del mar y el corazón ahogado en sangre rinde sus recuerdos de un esfuerzo en vano; lucha constante que ha de salir de la nada con la fuerza necesaria que regenera el cuerpo olvidando lo muerto, en una eternidad que no ha de existir.

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